10 de septiembre de 2012

Hoy quiero dar las gracias por todas las cosas que he concluido en estos días. También porque me ha quedado claro que otras ya no me tocan, que concluyen aunque yo no quiera  y que soy una persona muy terca a veces o demasiado confiada. Estoy cansada de más, agotada, por decir a todo que sí.

Acabo de ver mi cara en el espejo, mi piel es como un cartón arrugado y mis ojeras... Hace semanas que como realmente muy mal, muy mal, corro de un trabajo al otro, y el fin de semana me la paso tratando de hacer tareas de la especialidad, dedicarle un poco de tiempo a mi casa, a mis amigos y a mi familia. No he podido ir al gimnasio. Pienso en mis momentos explosivos, en lo maldiciente que me porto a ratos, es puro cansancio mental.

Las clases de los sábados son un respiro. Mi nuevo trabajo es alentador.

Pienso en mis clases de Yoga, las extraño.
Pienso en mi equilibrio, lo extraño.
Extraño a mis amigas.
Extraño mi soledad, mi silencio, el tiempo para desconectarme.