15 de mayo de 2012














Me gusta platicarle a Lore mis hazañas de adolescencia tardía, nadie como ella para burlarse de una. Hace tiempo perdí la vergüenza.

Una vez me dijo: aquí cero compasión morra y me arruinó el numerito. No sé cómo, todo con ella en lugar de drama es comedia.

Hoy intentó salvar a un hombre que conducía una camioneta que lanzaba llamas por el mofle. Lo alcanzó en la gasolinería, se acercó a su ventana y al parecer se trataba de un efecto mecánico de la carcancha para nutrir el espactáculo urbano.

Ella observa detalles que nadie más:

Me invitó a recorrer el Cañón Rosarito. ¿En bici o caminando?, le pregunté. Yo te sigo en mi carro, respondió.