11 de mayo de 2012

Ya es once, sigo con la cabeza en todas partes.
Aquí en casa todo en orden.

Mi madre está preocupada, quisiera que regresara a vivir con ella para asegurarse de que sí como. Ya es mayo mija, falta poco. No sé para qué con exactitud, pero sé que falta poco.

¿Y a qué hora tienes tiempo para tí?, me preguntó un tipo del que olvidé su nombre.
No entendí.