24 de mayo de 2012

el teni

Sobre un montón de tubos de metal, pendiente un teni panam rojo. De la punta de su suela escurre una gota de hule, blanca también, que aumenta su volumen como una gota de agua a punto de desprenderse. Cual embrión, empiezan a aparecerle manchas rojas; luego, un panam bebito adquiere forma: le aparecen sus costuras, sus líneas sobre la tela y su pequeña agujeta. Y por su peso nace, otro, un pequeño zapatito confortable, autónomo, sin llanto, se aparta de aquel cuerpo originario. Una cosa que se multiplica y gana, a fuerza de la gravedad, un lugar, una existencia propia, registrada con un tilt down y un primerísimo plano en el sueño.